Particular interés ocupa el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS), que es el sistema asistencial público. A través de una gran y compleja organización sigue siendo altamente necesario para más de tres cuartos de la población nacional. A pesar del gran predominio privado logrado en otro tipo de servicios provistos a la población, la atención de salud sigue dependiendo en forma predominantes por el sector público. Ello por cuanto el costo de la atención de salud es extremadamente caro para ser abordado por los ingresos habituales de la mayoría de la población, lo cual es más crítico en uso de hospitales y servicios de especialidad.

Entre las propuestas programáticas formuladas en las campañas políticas de los principales candidatos presidenciales sobre temas relacionados con el sistema de salud, se plantean medidas entre las cuales destacan el fortalecimiento de la atención primaria de salud; el mayor uso de médicos generales y de especialistas, la conversión de farmacias populares en política de estado; el menor gasto en medicamentos; el establecimiento de una red de consultorios de excelencia (con nuevo estándar de equipamiento, telemedicina y equipos de salud); un portal ciudadano de salud para toma de horas, resultados de exámenes, atención de urgencia, información, orientación y educación en salud; el abordaje de las listas de espera; el potenciar la complementariedad público–privada, la modernización de hospitales, y el uso de la tecnología para otorgar atención integral.

Más allá del atractivo que esas medidas pueden tener en la ciudadanía (especialmente en los sectores de ingresos económicos medios y bajos que dependen del aseguramiento y atención pública de salud), se requiere considerar tanto las prioridades de acción (ya percibidas por la ciudadanía) como de su razonable factibilidad (política, económica, social) de que efectivamente se puedan concretar en el plazo relativamente breve de gestión en un período de gestión de 48 meses en el caso presidencial y de diputados, y de 96 meses en caso de senadores. Si sólo cabe cumplir la etapa de formular o iniciar primeras etapas de planes, es importante explicitarlo en esos términos, tanto para efectos de rendición adecuada de cuentas, como para indicar que la continuación de las medidas ofrecidas adoptar, requeriría ser continuada o concretada en períodos políticos posteriores.

La factibilidad de las diversas propuestas de mejoramiento del sistema de salud resulta más sólida y razonable en la medida en que: (1) pudieran efectivamente convertirse en planes concretos, factibles y precisos de acción, especificando los efectivos pasos que se puede adelantar en los primeros 48 meses; y (2) si los grupos políticos que las ofrecen están dispuestos a apoyar dichas propuestas, aunque finalmente no logren obtener los puestos a los que postulan, y adopten un rol que puede ser hasta de eventual de oposición.

Cabe recordar que un sólido plan de acción gubernamental, especialmente si se busca un efectivo fortalecimiento o reforma parcial o global del sistema de salud, requiere de un período de varios meses e incluso años de preparación y refinamiento de la planificación y ejecución consecuente (incluyendo el logro del financiamiento necesario. Propuestas razonables de acción requieren de la coherencia política de cada grupo político y económico, y estar enmarcadas en lo que es asumido como realmente prioritario y factible.

También cabe recordar que en general, las medidas que requieren de respaldo legal o financiero pueden ser formuladas y propuestas por el gobierno pero requieren ser aprobadas por el parlamento. El rol parlamentario incluye varias alternativas de decisión, incluyendo el aprobar, modificar, dilatar o incluso impedir la adopción de medidas. Y eso debiera ser informado a la ciudadanía, para evitar que cada cumplimiento  o incumplimiento de propuestas programáticas sea considerado como éxito o fracaso directo o exclusivo de la acción gubernamental.

En este período rico en debates y propuestas, es necesario que la ciudadana tenga un debido acceso a la información sobre las diversas propuestas de acción sobre el sistema de salud, sobre la coherencia con los postulados políticos, sociales y económicos globales que cada grupo o partido político formal plantea, y sobre la factibilidad que cabe esperar. Sin embargo y en general, la ciudadanía no se encuentra suficientemente informada sobre las propuestas de acción sanitaria y su grado de factibilidad y relevancia, según lo que plantean los diversos candidatos o grupos políticos. Ello pudiera relacionarse con el nivel del rol comunicacional de los medios de comunicación masivos y la gran desigualdad en la oportunidad de transmitir mensajes y propuestas entre los diversos candidatos y grupos políticos.

También es importante que luego de cada gestión política, haya una rendición de cuentas a la ciudadanía, sobre las propuestas que hicieron quienes aspiraban a esos cargos hace cuatro años y los factores que influyeron en su grado de cumplimiento, incluyendo sugerencias para un ulterior progreso.

En cuanto a la rendición de cuentas, es importante el antecedente aportado anualmente por el presidente o presidenta al Congreso, y recientemente del propio Congreso a la ciudadanía. Sin embargo y en beneficio del debido conocimiento ciudadano, es importante que al iniciar cada período ejecutivo o legislativo, se implemente un sistema de monitoreo y evaluación que como calidad básica, cumpla el requisito de ser objetivo. Eso significa que debiera contener tanto una visión interna como una visión externa. La limitación a esto último está dada por la tendencia “natural” al sesgo de que la autoridad presenta el resultado de su gestión como exitosa, mientras que grupos de oposición tienden más a concentrarse en los problemas y defectos de productos de la gestión, que en una perspectiva objetiva donde el foco esencial en las necesidades de la población, lo que se ha hecho y los factores que contribuyen o entraban el cumplimiento de una determinada gestión.

La necesidad de plantear propuestas concretas factibles al postular a un puesto y luego rendir cuentas durante y al final de cada gestión presidencial y parlamentaria debiera involucrar no sólo al nivel nacional, sino que también a los miles de funcionarios con funciones ejecutivas o gerenciales que son designados por el gobierno de turno en todos los niveles administrativos y geográficos del país.

En cuanto a la rendición de cuentas pendientes, destaca el que el gobierno de 2010 a 2014 planteó un Plan Tantauco y propuestas específicas respecto a la gestión y productos esperados en el sector salud, pero no se cuenta con una rendición de cuentas debidamente divulgada sobre dicha gestión, y las eventuales causas de éxito o limitación al cumplimiento de dicho plan. De un modo similar, el actual gobierno planteó un plan concreto sobre el cual es importante conocer qué y cómo se ha cumplido, no sólo a nivel nacional, sino que en cada región y comuna. También es importante considerar que la Comisión Nacional de Salud de la Nueva Mayoría que sustenta al actual gobierno (2014-2018) planteó el documento “La salud en Chile: sentando las bases para un nuevo sistema para todas y todos”, Documento final del 17 de marzo, 2014. Allí se plantea un diagnóstico y requerimientos de acción que ya en esta época es importante evaluar en cuánto de lo allí planteado, especialmente considerando que algunos de sus autoridades asumieron importantes cargos en la autoridad sanitaria.

La Estrategia Nacional de Salud 2011-2020 incluye la propuesta con aportes de la autoridad sanitaria de los dos últimos gobiernos respecto a lo que se espera sobre acción y resultados relacionados con la salud de la población en Chile en la década. Ello se ha expresado en una muy completa y compleja estrategia (originalmente planteada como un “plan estratégico” con más de 500 indicadores. Sin embargo y transcurrido más de dos tercio del período de aplicación de esa Estrategia, aún no se ha divulgado adecuadamente a la población, sobre qué curso ha tomado los diversos aspectos de esa Estrategia, cuánto se ha cumplido y qué correcciones se han hecho (o son necesarias hacer) para cumplir con lo planeado originalmente en esa Estrategia.

Este Observatorio procura contribuir desde un espacio académico a la configuración de una red funcional de diversos actores en torno al seguimiento de la situación sanitaria y eventuales escenarios futuros. En la medida que pueda cumplir efectivamente ese rol, podrá funcionar como un instrumento informativo y analítico útil para contribuir a la evaluación objetiva de la evolución del sector salud en Chile, y la acción de los distintos actores que participan del sector salud, e incluso en la búsqueda intersectorial y con la comunidad, hacia el esperado progreso en salud y desarrollo. Es importante que el país pueda disponer de una visión objetiva e independiente sobre los planes, acciones y rendición de cuentas, en complemento y apoyo a las distintas autoridades y tomadores de decisión del sector salud, así como a la ciudadanía en su derecho de estar adecuadamente informada.

 

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